México recibió 61 mil 791 millones de dólares en remesas durante 2025, lo que representó una disminución anual de 4.6 por ciento en comparación con 2024 y marcó el primer retroceso anual desde 2013, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico).

Fin de una racha histórica de crecimiento

La caída registrada en 2025 puso fin a más de una década de crecimiento continuo en el envío de remesas, una de las principales fuentes de divisas para el país y un ingreso fundamental para millones de hogares mexicanos.

Durante 2024, México había captado 64 mil 746 millones de dólares, por lo que el resultado de 2025 refleja una reducción significativa en el flujo de recursos enviados por connacionales desde el extranjero, principalmente desde Estados Unidos.

Tendencia a la baja durante el año

A lo largo de 2025, el comportamiento de las remesas mostró una tendencia descendente en varios meses consecutivos. Entre enero y noviembre, los envíos acumularon alrededor de 56 mil 469 millones de dólares, con una caída interanual superior al 5%, lo que anticipaba el cierre negativo del año.

Especialistas señalan que este comportamiento estuvo influido por factores como la desaceleración del mercado laboral en Estados Unidos, el impacto de la inflación y un entorno migratorio más restrictivo.

Diciembre muestra leve repunte

Pese al balance anual negativo, diciembre de 2025 registró un ligero crecimiento interanual de 1.9%, al captar 5 mil 322 millones de dólares, lo que sugiere una posible estabilización en el envío de recursos hacia el cierre del año.

Asimismo, Banxico reportó un aumento en el monto promedio por operación, lo que compensó parcialmente la reducción en el número total de envíos.

Transferencias electrónicas dominan los envíos

El reporte indica que más del 99% de las remesas se realizaron mediante transferencias electrónicas, consolidando este mecanismo como el principal canal para el envío de dinero desde el extranjero, debido a su rapidez y seguridad.

Impacto económico y social

Las remesas continúan siendo un pilar económico para miles de comunidades, especialmente en estados con alta migración. Aunque el nivel de recursos sigue siendo elevado en términos históricos, la caída de 2025 representa una señal de alerta sobre la vulnerabilidad de este ingreso frente a factores externos.

El desempeño de las remesas en 2026 dependerá, en gran medida, de la evolución económica y laboral en Estados Unidos, así como del entorno migratorio y financiero internacional.