Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbaum envió formalmente al Senado de la República su denominada reforma electoral “Plan B”, una iniciativa que busca impulsar cambios al sistema político mexicano tras el rechazo de su propuesta original en la Cámara de Diputados. Entre los ejes centrales de este nuevo planteamiento destaca la posibilidad de adelantar la consulta de revocación de mandato, para que se realice en 2027, coincidiendo con las elecciones federales y locales previstas para ese año.

Propuesta para adelantar la revocación de mandato

El Plan B de reforma electoral plantea que la consulta de revocación de mandato presidencial, actualmente programada para 2028 según la legislación vigente, se celebre en junio de 2027, junto con el proceso electoral intermedio que incluye renovación de la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos. Esta propuesta ha generado debate político por el posible impacto en el equilibrio democrático y la participación ciudadana. 

Según versiones periodísticas, la iniciativa permitiría que la ciudadanía manifieste su opinión sobre si la mandataria federal debe continuar en el cargo, en un ejercicio que combinaría mecanismos de participación democrática con el calendario electoral de 2027.

Otros puntos de la iniciativa

Además de la propuesta para adelantar la revocación de mandato, el Plan B incluye otros cambios al marco electoral con el fin de reducir costos y simplificar procesos. Entre estos se encuentran:
• Limitar el gasto de congresos estatales y municipios.
• Reducir el número de regidores y síndicos municipales.
• Ajustar los sueldos de altos funcionarios electorales al tope constitucional.

Estos puntos buscan establecer una reforma más pragmática y ajustada a la mayoría legislativa actual, tras la falta de apoyo para la propuesta original que incluía cambios más profundos al sistema electoral. 

Debate y proceso legislativo

La recepción del Plan B en el Senado ha abierto un intenso debate político. Por un lado, aliados del gobierno defienden que la reforma permitirá contar con mecanismos más eficientes y participativos; por otro, críticos advierten sobre los riesgos de mezclar el proceso de revocación de mandato con campañas electorales, al argumentar que podría implicar una ventaja política para el Ejecutivo. 

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado afirmó que la iniciativa será discutida sin fast track (sin aprobación acelerada), aunque confía en que pueda votarse antes del inicio de la Semana Santa de este año. 

¿Qué sigue?

Una vez turnada al Senado, la iniciativa será analizada por las comisiones correspondientes antes de ser sometida a votación en el pleno. De aprobarse, el ‘Plan B’ podría transformar los tiempos y las reglas de la revocación de mandato presidencial en México, así como otros aspectos clave del sistema político rumbo al proceso electoral de 6 de junio de 2027